Cálculo del Volumen a Utilizar por el Botadero y Costo de Utilización

El cálculo del volumen a utilizar en los botaderos, se realiza con el fin de estimar el espacio físico necesario para la adecuada disposición del material estéril, de modo que podamos definir el lugar o lugares donde se dispondrán dicho material.

En función de la necesidad y considerando los aspectos económicos involucrados (costos en el transporte, distancia, discriminación entre estéril con leyes de fino interesantes (es decir potencialmente explotables), tipo de material (oxidado; sulfurado; suelo; etc.) y su potencial uso futuro o su potencial efecto sobre el medio ambiente, características de los sectores disponibles para el depósito de estéril, proceso del mineral principal extraído, etc., se obtendrá como resultado la disponibilidad y ubicación de los sectores para la disposición de estos materiales.

Teniendo en cuenta lo anterior, cada sector habilitado para la disposición de materiales tendrá un costo asociado, es decir cada tonelada de material a depositar, con sus características propias costará una cierta cantidad de dinero, por lo que este cálculo es de suma importancia en el momento de evaluar un proyecto de explotación a rajo abierto.

Cada bloque de estéril, dentro de la explotación, tendrá asociado un costo de extracción extra por concepto de manejo fuera de la mina, lo cual determinará una planificación especial de su disposición fuera de la explotación.

Pueden existir varios tipos de botaderos o acopios, como por ejemplo:

  • Botaderos de sulfuros con baja ley (potencialmente lixiviables), en el caso de tener un proceso de flotación o lixiviación de sulfuros de alta ley y que no considere el tratamiento de material de baja ley.
  • Botaderos de óxidos con alta ley (potencialmente lixiviables o comercializables), en el caso de que el proceso principal sea de flotación de sulfuros y no se contemple la lixiviación de óxidos.
  • Botaderos de sulfuros con alta ley (potencialmente lixiviables), en el caso de tener un proceso de lixiviación de óxidos y que no considere el tratamiento de material sulfurado.
  • Botaderos de material tipo suelo o material orgánico, para futuras restauraciones ambientales.
  • Botaderos de materiales distintos al mineral principalmente tratado, como carbonatos, arcillas, gravas, arenas, etc., que de una u otra manera pueden tener interés económico.
  • Botaderos de mineral cuyo tratamiento se posponga en el tiempo, por dar preferencias a los que aportan mejores beneficios actuales en el proyecto (acopios).
  • Botaderos de material con un proceso asociado distinto al mineral principal.

Esto nos indica la necesidad de definir con anticipación los tipos de materiales involucrados en la explotación de una mina a rajo abierto, ya sea como mineral a tratar durante el proyecto como el material estéril o no considerado en el proceso de beneficio definido, ya que la mejor forma de obtener un máximo beneficio es pensar en todo, es decir ordenar los recursos, de modo que siempre exista la posibilidad de aprovechar uno o más recursos.

Otro punto interesante a considerar es que el lugar donde se van a depositar los distintos materiales debe ser apto para ello y no debe significar un problema más que resolver, es decir si estoy pensando en la disposición de un material que en el futuro será lixiviado con ácido sulfúrico (u otro), debo buscar un lugar técnica y económicamente adecuado para ello, donde desde ya o en el futuro pueda implementar el sistema de lixiviación, independientemente de que efectivamente se haga. Esta actitud es el reflejo de la conciencia actual en la minería, adquirida sobre la base de la experiencia de muchos años, la que se puede traducir en “Pensar en lo impensable”.

Teniendo en claro todo lo anterior, se puede proceder a calcular el espacio o volumen necesario para depositar los materiales involucrados en la explotación, y el cálculo se puede expresar como:

VX = TX / dX    (m3)

VX   :    Volumen necesario para depositar el Material X en metros cúbicos.

TX   :    Tonelaje del Material X in situ (en la mina).

dX   :    Densidad compactada final del Material X en el botadero en toneladas por metro cúbico.

 

Una vez calculado el volumen necesario, debemos identificar los sectores donde podrán ser depositados los distintos materiales teniendo en cuenta las consideraciones antes descritas y simulando la geometría posible del depósito, de modo que se tenga una aproximación de la forma y los límites del botadero y así poder calcular su capacidad.

Para cubicar y visualizar gráficamente los futuros botaderos debemos disponer de la información suficiente de los sectores que serán habilitados para ello, como por ejemplo la pendiente del sector, el ángulo de reposo del material (con el cual va a quedar finalmente el material en forma segura), altura de los depósitos, áreas y las figuras típicas que se formarían en función de estos datos, luego hacer los cálculos geométricos correspondientes de volúmenes y finalmente llevarlos a un plano donde serán representados.

Figura 1. Evaluación del Sector disponible para un Botadero

Figura 2. Disposición final de un Botadero

En el caso de que se requiera cubicar el estado de los botaderos operativos debemos recurrir a técnicas topográficas de cubicación en terreno, realizando inicialmente un levantamiento topográfico y luego evaluar el estado actual del botadero, de modo que se pueda llevar un control de alimentación o crecimiento del depósito.

 

Figura 3. Técnicas topográficas de cubicación en terreno

 

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